Añadir comentario nuevo

Vaya, vaya...

Lo que me encuentro después de larga ausencia de los blogs. El señor Píldora Roja ha decidido montar todo un ataque personal en contra mía. Es típico del que no tiene argumentos rebajarse a la descalificación personal, el insulto y el juicio de intenciones. Desde luego, el señor Píldora Roja (de alguna forma habrá que llamarle, ya que a diferencia de un servidor no da su nombre), no traiciona las expectativas y se lanza a un ataque frontal contra un servidor.

Evidentemente no responderé a sus juicios de valor sobre mi vanidad o modestia, o sobre lo que encuentra sarcásticamente conmovedor en mis escritos. Son sus opiniones, y ya sabemos lo que decía Harry el Sucio sobre ellas: son como los culos, todos tienen una, aunque, añadiría yo, las hay que huelen peor que otras.

Sí quiero centrarme en su calumnia, pues no otra cosa es su acusación de manipulación. Comenzaré por decir que, en efecto, cometí un error. Suelo ser muy cuidadoso, pero con la confusión metenamina-metanamina tiré toda mi cautela por la ventana y lancé una conclusión que, soy el primer en reconocerlo ahora, era aventurada. En mi defensa sólo puedo decir que el mejor escribano --y yo no lo soy-- echa un borrón.

El señor Píldora Roja utiliza este error mío, que reconocí hace meses en el foro de Todo Política (pero no, desgraciadamente, en mi blog hasta hace pocos días, ya que tenía éste abandonado) para acusarme de manipulación. Es típica la forma como este señor, que me acusa a mí de arrogancia, comete la desmesura de creer conocer mis intenciones.

Le informo, señor Píldora Roja, que para manipular se requiere mala fe. Un error no es una manipulación, y mucho menos cuando se reconoce como tal. Si yo quisiera manipular mantendría empecinadamente mi error contra toda evidencia. Es lo que hacen con bastante frecuencia, por cierto, en medios conspiranoicos. Por ello le pido que lea usted mi retracto y retire su grave acusación, que considero un insulto a mi honor. Espero que usted tenga el suficiente para reconocer a su vez su error, su salto a conclusiones.

Ahora bien, todo esto nos deja en una postura interesante. Usted mismo reconoce que esta confusión a la que tanta importancia le di representa solamente el 10% de mi artículo. Con lo que el 90%, amigo Píldora Roja, se ha quedado ahí sin que nadie lo refute. Estoy dispuesto a reconocer un error del 10%, no tengo problema, porque el 90% restante está bien. Le reto a que demuestre lo contrario. Del Pino, se lo adelanto, no pudo.

Un saludo.

Luis Areán (no verificado) – Mié, 12/04/2006 – 19:58

Responder



El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.


*

  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.